Que poco entiende octubre de noviembre, que poco entienden esos los que dicen, que diciembre amilanará noviembre…el olvido nunca olvida y aun así, sabe que basta el recuerdo de una sonrisa, para saber que los matices de la vida son aquellos que siempre brillan…cinco idiotas están que me recuerdan algo que me hace pensar, tienen sed, quieren lo poco del agua que queda en mi corazón…y yo solo extraño, solo la extraño…
El teclado nubla mis pensamientos, y aun así te siento, amiga, que palabra tan dolorosa, que palabra tan tierna, semilla para algo o final para otra cosa. ¿Por qué escribo tan sentimentalmente? Soy demasiado estúpido, soy demasiado soñador, pero no puedo con eso, su sonrisa que aun pienso, su voz que aun siento, sus bromas que aun me dan cólera, todo eso me hace pensar que la vida es una canción que me detiene, que se hace la loca, y otra vez: ¿cómo explico esta mierda? Cómo hago lo que no quiero hacer, y sobre todo…como sentir algo que no quiero sentir…pero lo más complicado, ¿cómo logro que ella sienta lo mismo por mi? Odio sentir, ya tiene que parar, ya tiene que pasar, ya tienen que ser pasado para escribir futuro, pero… Read the rest of this entry »
Noviembre, como vuelan los recuerdos. Las hojas bailaban con el viento de noviembre en esa larga avenida, la Leopoldstr. fue una de las avenidas que mas se impregnaron en mi mente, adornada de muchos bares, restaurantes y árboles que le daban un tono dramático-romántico, caminando en otoño por esas avenida, pensaba en escribir la inspiración mas profunda que alguna vez haya tenido, nunca lo hice, pero solo la sensación de poder hacerlo, solo eso, hacia que creyera en la magia de una avenida. En verano es difícil caminar por ahí, hay tanta gente sentada en las mesas que los bares sacan a la vereda, turistas que toman una cerveza muniquesa, una Augustiner, que es para mí, la mejor cerveza de Múnich, hablando muchos idiomas se pasan mirando las horas pasar con el viento, y en invierno la avenida es tan vacía por fuera, pero tan llena por dentro. Me recuerdo caminando en dirección a la Universidad, pasando por ese pequeño local donde vendían esas pizzas que tanto me gustaban, pasando por el comedor universitario que también estaba en la Leopoldstr. mirando como las hojas adornan mi camino en un noviembre de ese año que no recuerdo, recuerdo ver a lo lejos la Siegestor y encantarme por su arquitectura, camino pensando en su significado y poco a poco me veo frente a ella, “Dem Sieg geweiht, vom Krieg zerstört, zum Frieden mahnend” (Consagrado a la victoria, destruido durante la guerra, un recordatorio por la paz) curioso leer eso después de haber dejado atrás tantos bares y a tantos turistas, la Siegestor, es la puerta que cambia algo mi camino, a la derecha veo el edificio principal de la universidad de Múnich, la “Ludwig-Maximilians-Universität” universidad que cubriera pocos años de mi poca estadía en tierras bávaras. Los pocos estudiantes que se ven al rededor de la pileta me causan curiosidad, pero los olvido rápido al acercarme a la fuente que está en medio de la plaza Hermanos-Sholl, –que gran nombre– pienso, nombre que rinde homenaje a esos valientes hermanos, estudiantes de la LMU e integrantes de la “Rosa Blanca”, que en tiempos de nazismo, mostraron una resistencia fuerte contra la Alemania nazi, fueron decapitados por eso, asesinados por defender sus creencias, me siento un momento en esas bancas que están alrededor de la fuente, en el suelo se puede ver piedras talladas en forma de hojas de libro, pero no lo son, son escritos que los hermanos Sholl repartían esa época. Read the rest of this entry »
No te conozco, es cierto…no recuerdo la primera palabra que escribí al conocerte, supongo que habría sido un “Hola” que poco original, ¿no? Pero supongo que es la única forma de saludar a alguien, bueno la única forma que sea confiable, otras formas, quizá, serian motivo para pensar mal, qué sería si en vez de “hola” escribes: Es a ti, quien esperaba hoy, para hablar sin pausa…supongo que nunca mas escucharías de la otra persona. En fin, hay muchas cosas que no recuerdo, pero entre las cosas que nunca olvidare, está ese sentimiento que tengo al hablar con una persona, y al hablar contigo fue un sentimiento de esos que vale la pena sentir, ¿Cómo explicar un sentimiento? Es esa ahora la pregunta, si tan solo pudiera escribir mejor, si tan solo pudiera explicar que es tener esa alegría que nada sin rumbo en un corazón seco, si tan solo pudiera definir alegría de tal manera que no tenga que ver con una sonrisa expresada en los labios, sino una brisa que recorre desde el vientre para llevar una canción al corazón y volar fijamente entre los ojos, y aun así no saber nada, pues la nada es lo único real en ese momento, la nada que se esconde entre la incertidumbre de sentir algo real y no saber si en realidad es solo ilusión que se mezcla con la luna, la noche, el momento y pinta una sonrisa con colores de brisa. Read the rest of this entry »
El eco del silencio, hace que extrañe ese verano antaño que se esconde en ese viejo baúl color rojo oscuro, maltratado por esas historias que trae el tiempo, el polvo reposa entre sus esquinas, y también entre el tallado chusco que ahora solo son curvas gastadas por las manos que no supieron llevar el peso de su tiempo. Es un baúl viejo que reposa tranquilo en una esquina de esa habitación de la calle tres, en esa ciudad perdida de nombre Connombre, en ese mundo sin caminos y sin puertas, ahí donde nadie busco se encuentra la hitación sin nombre, vacía hasta esa esquina, es la esquina izquierda de un cuarto de tres paredes, y en el medio una ventana con vista preciosa a la hermosa nada. La nieve cae sobre esa alfombra amarillenta que adorna los tejados, el frio sale a jugar con el viento, cantan para después comer notas del recuerdo, mientras que en la habitación de la calle tres se siente al silencio prender el eco, el baúl se esconde tras un sueño, su rojo oscuro se tiñe de rojo, se ve cansado, tal vez cansado de llevar tantos veranos sin recuerdo o tal vez solo cansado de tener que llevar algo que no quiere ser llevado. El eco del silencio hace que extrañe ese verano sin recuerdo, mis sueños ya no son fuertes y caen como cuando el telón cae después de la función, estoy cansado de jugar para después comer notas de ayer, estoy cansado de tener un nombre…estoy cansado de que no me encuentren.
El payaso llora pero sus labios muestran una sonrisa pintada de blanco y rojo, el payaso canta, baila y mira con una ternura al público que no está. Dicen que el payaso es triste, pero su trabajo es hacer reír a la gente, de eso vive, de eso sobrevive. Cuando hablo con ella me gusta hacerla reír, me gusta imaginar su sonrisa que adorna un cuarto en alguna calle de esa ciudad que nunca conoceré. Ahora tengo que pensar en el destino, en el presente y en el futuro, tengo que pensar que su sonrisa me hace bien, me pierdo en ese sonido armonioso para mis odios, me pierdo en la idea de un sueño que tal vez no será, quizá es ese mi problema, me gusta perderme en sueños de ideas absurdas, diría que he pasado por muchas cosas, aun así sé que otros pasaron por más cosas, la vida está llena de recuerdos que retornan dependiendo del día y del momento, la vida está llena de ideas futuristas que quedaron en el pasado, las promesas que nunca se conjugaron, de minutos llenos de abrazos que vuelven en noches de luna llena o que se quedan en noches sin luna. Read the rest of this entry »
El enemigo de Aliki es fuerte, doloroso y efectivo. Muy veloz sale de esas latas plateadas con sello “Made in USA”. El enemigo de Aliki encuentra un camino hasta llegar a su nariz, a su cuello, se mete por los poros de su piel, quema en sus pulmones y obliga a que salgan lagrimas de sus ojos, duele su respiración como si algo estaría a punto de explotar debajo de su cráneo. El cuerpo reacciona, escupe, siente que se ahoga y sobre todo: Corre.
Pero Aliki no quiere eso, ya no más, se preparo lo mejor que pudo; en la cara lleva unas gafas de natación, en su rostro se nota algo blanco: Maalox, algo para el dolor estomacal que se pone a la piel para neutralizar los gases lacrimógenos. Cuando la policía vuelve a tirar más latas y los primeros manifestantes empiezan a toser, la chica de 26 años se detiene, mueve el brazo hacia el cielo nocturno y grita: ¡No cederemos!
Los estudiantes, los ancianos con mascaras para respirar compradas de alguna ferretería, los que tiraban piedras en la primera fila, casi todos tienen las caras blancas, pero el gas no es el único enemigo en esa noche de junio. El mayor enemigo es la inseguridad, el desconcierto de no saber como seguir cuando todo parece disolverse a su alrededor. Un poco más allá, en el parlamento, discuten los diputados sobre las medidas a tomar: 78 mil millones de euros tienen que economizarse hasta el 2015, borrar los beneficios sociales, los sueldos tienen que bajar. La crisis Griega afecta a los jubilados, funcionarios y trabajadores, sobre todo son los jóvenes que dudan más. Con una deuda pública del más del 150% del producto interno bruto, con un desempleo juvenil del 40%, una generación completa de jóvenes griegos sienten no tener más perspectivas en su propio país. –Es una locura– se le escucha decir a Aliki, –Como si simplemente abolieran nuestra futuro–. Para terminar sus estudios de Arquitectura solo le faltaba a Aliki presentar un trabajo de 30 páginas, pero hace meses que no puede concluirlo –Me pregunto: ¿Para qué?– nos dice ella –¿Para buscar un trabajo que no hay?–. En vez de eso prefiere trabajar unas horas en la empresa de su padre, a pesar que también ahí no hay trabajo, ordenar las papeles, atiende al teléfono que en realidad nunca suena –Los últimos ocho apartamentos que construyeron están vacios– nos dice Aliki y encoge los hombros –desde el 2008– ¿cómo sobrevive la empresa? Prefiere no preguntarse eso –Prefiero no saberlo, mis padres ya tienen demasiadas preocupaciones–. Read the rest of this entry »
Recuerdo a María Angola, la recuerdo en oraciones bien escritas, pero no recuerdo su sonido, recuerdo la catedral como quien recuerda el Poema Regius, el crepúsculo onírico adornaba mi dicotomía, que recuerdo tan efímero que ahora da cabida a esas necesidades axiológicas.
Quizá sea un hiperrealismo metafísico o tan solo la depresión keynesiana, tengo que distensionarme o, tal vez solo buscar cajas de Skinner y mientras la metamotivación sigue a los Jacobinos, mi metapatologia se pierde en su lista.
Si tan solo fuera de verdad un hedonista o por lo menos un hedonista peripatético.
Ahora recuerdo que también recuerdo Pisaq, con su horno de panes ricos, con su iglesia oscura, con el cielo claro, el viento ululaba entre la gente y la gente pasaba por el viento.
Recuerdo a Epifanía, con sus pecas adornando su sonrisa, apareció un día, regalándome oraciones de sonrisas pueblerinas, recuerdo su alma como recuerdo la mía, recuerdo su aliento como recuerdo el mío, recuerdo su dolor como recuerdo el mío, recuerdo el día que llego el sacerdote ateo, busco a Epifanía y busco su pluma, escribió seis de enero en setiembre, robo la línea de la intimidad para luego partir a Lisboa en su tren nocturno.
El suave tañido de María Angola que ahora siento, hace que piense en Epifanía,
sé que esas letras que alguna vez fueron mías, desde su torre de papel velaran la vera de su vida…
A veces recuerdo los días de mi infancia, eran tan fáciles y sin tantas cosas que te rompen la cabeza, solo se tenía una cosa en mente, jugar, comer, vivir o cosas que no ameritan tantas preguntas y al pasar el tiempo todo se torna más difícil y más complicado, como si la edad que tenemos, cada año y cada número, cobraran un significado especial, un numero como cuando juegas la lotería o el bingo, esperarás que salga y cuando sale esperas a ver ganado algo…mas no sabes qué es…tal vez ya sabes esas cosas, pero no sé…se me dio por pensar en eso y en muchas más, ahora pienso en las cosas que pensaba escribir, fue un largo paseo el de ayer y bueno, termino en un lejano recuerdo, donde no quería llegar. Read the rest of this entry »
A veces me gustaría ser viento y con mi sombra tenerte en mis delirios, me gustaría ser polvo y pensativo esperar que no limpies mis recuerdos. Ser jueves para olvidar la semana y que con el mes vengan las horas para así recordarme que solo soy tiempo. Buscarte la mañana de esa noche secreta donde el sol quemaba mis latidos. Liberarme de la jaula con una canción para morir en las rejas de tu poesía.
Me gustaría dormir, y mientras duermo vivir para no tener que soñar, y mientras vivo contar el segundo que no me das, atraparlo y no dejar que vuele con el destino que ya se va, navegar por el mar del vivir, buscando la luna del existir. Despertar y con las nubes que ya no están, ver lo infinito que es el cielo cuando el sol se va.
Me gustaría escribir mentiras que suenen a pasado o que el pasado me dicte estrofas de papel y con un cigarrillo cantarlas hasta que sea papel. Muchas veces me gustaría que el tiempo se tropiece y con un minuto roto tomarle ventaja en un segundo, pasarme el día viendo el rio y con un lápiz no dejar que corra, pescar recuerdos para la cena y compartirlos con soledad y mientras leo las paredes pensar que aún estás. Los autos pasan y dan un año más, la gente pasa y yo doy un año menos, y la canción de entonces aún canta, la guitarra la acompaña pero el piano calla.
Me gustaría no pensar para así reír, me gustaría reír para no pescar, cantar para poder vivir… Me gustarían muchas cosas, pero el verbo no está, tengo que buscarlo, en el viento, en el polvo, en el mar y en las hojas de papel del libro que aún no está, tengo que buscarlo así me tome toda una oración, pues si no lo hiciera… No podría leerme.