Delirios de un Viajero…

“Siento algún terror al mismo tiempo que una gran esperanza”

El tren de Berlín.

El tren en Berlín es puntual, ya eran las cuatro de la tarde y, como era de esperarse, el tren llego puntual…era un día nublado y aun hacia frio, parecía que el invierno no quería dejar la capital teutona, yo tenía que ir al trabajo, un trabajo que quedaba a casi una hora de mi casa, no tenia para el pasaje, pero aun así tenía que subir a ese tren, había mucha gente esperando el tren de las cuatro, yo era uno de esos, meditaba sobre muchas cosas, entre ellas mi situación actual, sin un centavo en el bolsillo y teniendo solo la fuerza de mi fe de que todo, de una u otra manera, se solucionara. Ya en el tren para no pensar mucho saco mi libro y empiezo a leer, es un libro que escribió mi padre sobre política, el diseño no es muy bueno y parece que fuera un libro editado en una editorial muy pobre, aun así el contenido es muy interesante, lo leo con gran interés y concuerdo en casi todo lo escrito, ya cuando estaba sumergido en lo profundo de la idea escucho un llanto en unos de los rincones del vagón, es un llanto diferente a la de un niño, también diferente a la de un amante o de alguien que perdió alguien querido, disimuladamente levanto la mirada e intento ubicar a esa persona que mezcla las oraciones con llanto, entre la multitud no puedo ubicarla pero siento que poco a poco se acerca a donde estoy parado, ahora reconozco mejor el llanto, es de una mujer, Read the rest of this entry »


Catorce

Enamórate de alguien que prefiera escucharte antes de escuchar canciones, que prefiera pasar la noche contigo en vez de mandarte mensajes por la noche… que te diga: yo tampoco no te quiero, para que al final con mucho orgullo te cocine tu plato preferido en todas las 1ras citas q tuvieron y tendrán. Pero sé que no la harás, pues el hombre, o sea el ser humano, siempre cumple con las leyes de su tiempo y este tiempo está lleno de reglas -para el amor- de oscuras sombras que hacen de la vida amorosa de uno, una típica novela barata de amor, esperas un príncipe azul y él espera una doncella perdida a quien salvar…por suerte, como en todas las épocas, no todos son así… pero al escribir “como en todas las épocas” ¿no es una forma bonita de esconder que en todas las épocas hubieron gente que siguió con las reglas de la sociedad como otras que no, o sea que…todo se repite? Parece que no hay esperanza hasta que después de muchas épocas alguien que no sigue esas reglas se levanta mas que los demás…y cambia todo, para que después vuelva ese círculo vicioso que me hace volver a pensar en el principio de esta reflexión…el amor de ahora y el amor de antaño… el mundo no cambiaria si no fuera por ese amor, ya sea a una idea, una ilusión…una mujer, si tan solo tuviera una respuesta mas clara a esas preguntas que sé y aun no sé…


Vivi

Mierda, a cada paso que daba me decía eso, es que ella volvió a dar señales de vida, mierda, basta solo leer un par de líneas de ella para ponerme así? Me siento mal por la respuesta que le mande, pero cuando en mi celular vi su número no pude controlarme, dude medio segundo y abrí el mensaje, ella estaba alegre y me escribió por eso, no pude dejar de sonreír, pues realmente me alegre por ella, pero un minuto después siento una rabia profunda, qué diablos paso, por qué me escribe, acaso el último mensaje que le mande no significo nada para ella, fueron acaso líneas que ni el viento tomo? Y es que no me tomaba en serio, nada de lo que decía, sabía que tenía que terminar este drama, ya no podía más con este juego.

Hace frio en las calles de Berlín, ya estoy llegando a casa, y al pasar por esa esquina, una esquina cualquiera, pero diablos, en esa esquina se esconde un recuerdo suyo y vuelvo a pensar en el por qué, qué paso, por qué murió, o es que acaso nunca vivió, pero sus besos no pueden ser mentira, las veces que pasamos  juntos, las noches que mi cama era suya, los abrazos que nos dimos, las veces que sus manos se escondían entre las mías, todo eso fue solo una ilusión? No puedo ni quiero aceptar eso, con ella volví a sonreír, ella me devolvió algo que pensé que ya había perdido, ese algo parecido a la felicidad, pero no funciono, una vez más me dijo que no, irónico, pues a veces pienso que el destino me pone una persona maravillosa en mi camino, Read the rest of this entry »


Oscuros Dilemas

Hay momentos en mi vida que tengo la sensación que muy pronto moriré, mi humanidad se empapa de ese sentimiento que hace que me ponga a meditar, es menos que un presentimiento, pero más que un sentimiento y cuando pasa eso, me pongo a elucubrar. Primero dramatizo un minuto sin segundos, luego me inunda una tristeza tan profunda que hace que mi corazón se llene de sombras ajenas. Empiezo a recordar los momentos tristes de mi vida, aquellos que me dejaron recuerdos que me atormentan hasta hoy, luego vienen los buenos, son esos recuerdos que son sublimes, que hacen de ese presentimiento algo realista, irrealista… Read the rest of this entry »


Historias

Sus rulos acompañan mis recuerdos, con esos ojos que ven y no ven, con esos labios que dicen todo y callan al hombre, ella es una que aun no se dio, ella aun está en ese sueño de pocos días, pero que son mas pesados que las noches.

Volteo sin decir nada, la cogió de la cintura y sin decir palabra alguna la beso, sus labios rozaban los de ella y ella correspondía cada uno de sus movimientos, su perfume daba un sabor distinto a cada movimiento de su boca, ella intentaba rechazar sus besos, pero cada vez que lo hacía, él se apegaba mas a ella, paso así los minutos y después de unos cuantos con sentimientos de mucho, él la suelta, la mira a los ojos y sonríe, ella lo mira sin decir nada, sus ojos se pierden en la oscuridad de la noche, sus labios intentan esconderse tras lo suave de su lengua y él mudo intenta formar alguna palabra.

Me dejo, quise que vuelva pero me dejo, sus ojos dejaron de mirarme sin decir nada, ella me dejo, así de simple, fue una tarde de un día sin nombre, esa tarde ella no dijo nada, y así, para siempre se quedo; ya no la esperare dos minutos después de las cuatro, ya no la veré un día después de su llamada, ya no habrán latidos pesados que crean ser corazonadas…pues me dejo, y el mundo con eso, se alejo. Read the rest of this entry »


Dilemas de ternura.

Un combinado de recuerdos hace que mis sueños despierten sin ti, acaso no es la noche que hace que empiece sin ti.
Día de los muertos en mi amado cusco, y ahora todos están ahí, mis padres y mis hermanos, la chica que me dejo y yo sin mí, ahora la luna se esconde tras las nubes que son invisibles, ahora solo recuerdo a alguien, esa mezcla de ternura y ansiedad hacen que mis días sean interesantemente frágiles, y una copa de vino es mi única compañía, un libro de cocina no cocina y otro ausente está no sé donde, viéndola, con palabras perdidas de un amante perdido.
Cambie todo para darme cuenta que lo esencial aun no cambio, su recuerdo aun está impregnado en las paredes de mis sueños y las noches sin luna hacen que su nombre me nombre su sonrisa para luego hundirme en su tiempo.
Tengo una canción perdida que la busca, tengo un tiempo que se niega a ser pretérito y un corazón que se odia por ser humano.
El querer o no querer va ahora mas allá de mi querer, ahora solo pienso en lo que nunca fue, que dilema es tener un sentimiento efímero pero que el instante sea tan perenne.
El querer ya no es de antaño, ahora solo es un suspiro que se pierde en lo oscuro de un cuarto de tres paredes y en lo ridículo de una verdad encerrada en un triangulo cuadrático.
Las palabras ya no nacen de mi ser, ahora solo salen como cuando la lluvia sobrecarga el rio, ya ahora las lagrimas no son gotas de tequila, ahora solo es lo pretérito de una oración mal escrita que hace que mis días sean presentes sin ti.
Y aun así, la noche brilla sin luna, aun así eres tú la única que dejo de ser, para nacer en medio de la noche, con una mezcla de dilema y confusión.


Fremde

También decías que me querías, también te creía. Las noches se pierden recordando que ya no tengo que recordarte, y el día pasa por lo fino de una nota que compone un recuerdo tuyo, una vez más intento enterrarte en lo profundo de un delirio plasmado en un escrito, pero al final son las calles que hacen que tu olvido me recuerde que ya no estás mas en mi vida.

Fue tan poco el tiempo que me diste, pero tan grande el dilema que tu nombre me dejo, quiero esconder tu sueño para poder dormir, quiero perderme en el vacio de ese vicio que es la vida y así pensar que cuanto más viva, mas te olvide.

Quiero tenerte otra vez entre mis elucubraciones y así buscar una gota y en ella ahogar tus recuerdos, quiero buscar la lluvia para que limpie el recuerdo de tu sonrisa, pero sé que después de ella florecerá tu perfume.

No sé nada de ti y eso está bien, pero la tristeza hace que dude, la añoranza hace que vuelva a pensar en lo tonto que es un sentimiento no correspondido.

Ahora eres una desconocida, ni tu voz ni tus besos son ya míos, ya no son tus llamadas las que me contentan, ahora es un recuerdo efímero que hace un minuto trepar las horas de mis días para llenarlas de tu olor.

Mis dedos se niegan a seguir rindiéndote homenaje, pero mi corazón sigue devoto de una ilusión, que difícil es quererte así como no quiero quererte, que difícil es que ahora seas ella, una desconocida.


El árbol de mi casa.

Fue una tarde del cuarto día del mes que llegue a la ciudad que me vio partir, el sol brillaba como era costumbre ese mes de Agosto y en la sombra se sentía el frio de los más de tres mil metros sobre el nivel del mar, —Vayamos en taxi— pensé, pero la decisión fue única, iríamos en bus, uno de esos buses antiguos donde el cobrador siempre grita que al fondo hay sitio, parado veía las calles de ese barrio que alguna vez me prestó sus calles para jugar un partido de futbol improvisado, dos piedras nos servían como arcos y la pelota a penas si rodaba sobre el asfalto que no tenía mucho tiempo de inaugurado. Como habían cambiado esas calles, ya no existía la casa del vecino, ahora en su lugar se formaban ladrillos que edificaban las bases de un imponente edificio que le daba al barrio un tono de modernidad. El polvo se mezclaba con el sonido del motor de los autos y aun se podían ver ahí las vendedoras de verduras y otras cosas, bajamos del bus y a cada paso que daba, sentía que el tiempo volvía, ha pasado tanto tiempo desde la última vez que estuve ahí, fueron ocho largos años, el color de la fachada tiene ahora un matiz diferente, abrimos la puerta, dos perros vienen a nuestro encuentro, uno mas viejo que el otro, solo conozco al viejo, aun lo recuerdo de la última vez que estuve ahí, y este ya está viejo, viene hacia mí y me lame las manos, se le escucha aullar mientras el perro joven me mueve la cola, ahí está el árbol de peras que deje cuando partí, ahí está el jardín donde mi padre pasaba tantas horas de su día, ahora hay mas arboles, hay uno de higos y otro de manzana, me detengo un momento y acaricio el árbol de peras que varias veces me acompaño en mis sueños, recuerdo que en verano, nos sentábamos bajo el árbol y la sombra de este nos daba una tranquilidad singular, el patio de mi casa ahora se ve muy vacio, ya nadie vive ahí. Mi tío y su esposa fueron los únicos que se quedaron en una parte de esa casa grande, mis padres ya no querían volver a dormir en esa casa que alguna vez perteneció a mi infancia, ahora veo la puerta de mi sala, el color marrón de la madera se fue perdiendo con el tiempo, no está cerrado con llave, un sentimiento de pena y miedo llena mi brazo al querer abrir la puerta, pero sé que tengo que hacerlo, solo un reloj en la pared que da las seis y vente queda,  y al costado dos cuadros antiguos que dan un aire diferente al polvo que cubre el resto de la sala, el sillón ya no está, solo dos pequeños sofás que se ven abandonados y tristes en una esquina, en una de las paredes la biblioteca de mi padre, los libros se pierden en el polvo que año tras año se fue rebelando hasta conquistar todo el espacio, en la cocina algunos platos, la mesa ya no está, hay muchas cosas que ya no están… Subí las gradas, tenía que ver una vez mas mi cuarto, por el balcón se puede ver las montañas de mi ciudad, también el árbol de peras, Read the rest of this entry »


Vino Vlanco

El vino se volvió una buena compañía al pensar en ti, vino vlanco con V para saborear mejor tu nombre, la noche tiñe mi alma de recuerdos de ayer con aroma de hoy, de esos donde las palabras tienen razón de no ser, de estos sentimientos que no saben qué hacer. Tu voz envenena mi amargura convirtiéndola en dulzura, tus recuerdos cubren mis días de oscuridad y hacen que mis ojos vean cosas que nadie mas vio. Mi cielo es ridículo frente al teclado que intenta describir lo que siento por ti. Solo una noche, una noche mas, solo volver a nacer en ti para ver lo infinito que es un minuto y después de un segundo, saber que ya todo murió, llover en mis ojos para que no se ahogue mi corazón, pero pensar que aun hay un náufrago que espera ser salvado, náufrago de nombre Esperanza que solo quiere volver a latir, vivir, y si es posible, morir a tu lado. La sombra que dejaste en la esquina de mi cuarto no deja de alúmbrame, y mi delirio no deja de pensarte. En tu hora la melodía de tu voz se quedo divagando entre mis paredes y tu sonrisa se impregno entre mis canciones, tus ojos pintaron mi arterias y tu perfume dejo que volara por tu alma, aun lo siento como siento el instante que tu partida se llevo todo mi pecho, aun estoy en pretérito sin comprender que el rayo se aleja mas del trueno…


El parque.

La volví a llamar, pero no me respondió, le mande un mensaje a su celular preguntando si todo estaba bien, pero pasaban las horas y no respondía, ya todo parecía dicho, desde ese día que me dijo que necesitaba un tiempo, que las cosas habían cambiado, sus ojos ya no tenían esa luz de la primera vez, ya su voz había perdido esa melodía que reconfortaba mi alma. Pasaron las horas y cuando el día estaba a punto de terminar, me respondió –Necesito hablar contigo, cuándo tienes tiempo?– sabía que significaba eso, lo sabía muy bien, pero la tonta esperanza se negaba a morir, hasta que llego ese día, esa tarde que nos encontramos, donde en antaño la silla del parque fue testigo de esos besos apasionados que nos dábamos y ahora era escenario de un desfile de palabras que intentaban no lastimar algo que ya estaba lastimado. Hay tantas formas de sentir un “te quiero” el primero que te llena de sueños y alegrías que empiezan a nacer, y el ultimo que te entierra con esos sueños y alegrías que ya no podrán ser, y la tarde que escuche ese último “te quiero” seguido de ese “pero” comprendí que lo que tenía que hacer no era comprender, sino aceptar, dejo de amarme para quererme como amigo. Paso el tiempo, paso la tarde de ese día donde las palabras velaban un sentimiento muerto por mis errores, paso el recuerdo a ser pena y la pena a añoranza, los días de trabajo cubrían esos recuerdos que en las noches se ahondaban, pasaron los días llevando esas horas que se perdían en minutos de su recuerdo, y los besos que dejo de darme me dolían.

Ya era costumbre mía salir siempre a las dos de la tarde para comer, salía después de que todos mis compañeros de trabajo ya habían vuelvo, prefería comer solo, sentado en un banco de esa plaza antigua que estaba cerca al centro de Múnich, me gustaba ver pasar a la gente, a los turistas, algunos con mochilas, otros con cámaras de diferentes tamaños, unos en grupo y otros solos, al verlos recordaba los días que me aventuraba de ciudad en ciudad, con una mochila donde llevaba mis sueños y una billetera que muchas veces dolía, de estación en estación, en auto o en tren, viendo siempre el cielo, queriendo descubrir algo que aun no ha sido descubierto, conociendo gente, conociendo nuevas historias, conociendo una historia que luego sería mi historia. Read the rest of this entry »