Agridulce insomnio
A partir de la noche es que te recuerdo, después de las doce es donde te encuentro, es antes de la una que te pierdo, para que un minuto después los segundos me recuerden que aun te siento.
Mi recordada Ele, aun me sigue, a pesar del frio invierno, del viento que parece va en contra de tus pasos, del cielo lleno de nada, aun me sigue, no eres tú, ni tu perfume que ya no recuerdo pero siento, no son tus ojos ni tus abrazos, menos tus besos inefables que ya olvide. No, no es nada de eso, pero algo me sigue, cuando recostado en mi sillón cama, saco por casualidad los pies de la manta, siento que vuelve, se sienta a mi lado y me cuenta historias que no me dejan dormir.
La luz de esa pequeña vela le daba una sombra especial a su rostro, tenía el pelo suelto y sus ojos miraban a la distancia en un cuarto que parecía no tener barreras, la copa de vino estaba sumí llena, no había luna llena, ella hablaba de muchas cosas, él no escuchaba, solo podía dibujar su rostro acariciando el calor de esa noche, olvidar todo y darle un nuevo nombre al color de su rostro después de bañarse con la luz de la vela. Le dice que le gusta lo que dice, ella sonríe y juega con su mano llevándola rápidamente a su quijada, él le cuenta sus sueños, no sabe por qué, pero lo hace, le dice que perdió alguien muy querido, le cuenta sus problemas, le cuenta de ese día que tomo la decisión de dejar su país, le cuenta la historia de su conejo, su mano busca la copa de vino, la acaricia como acaricia el rostro de alguien amado, siente que se pierde en lo rojizo de su forma y sin palabra alguna, como dándole un beso intenso, se la bebe en seco.
Me duelen los ojos recordada Ele, tengo ganas de tomar una cerveza, una fría y en vaso, tengo ganas de olvidarte pero aun así me gusta pensarte, es un gusto muy molesto, pero esta noche, solo esta noche, quiero saborearlo, quiero entregarme al pecado de tu recuerdo, quiero preguntarte qué numero te gusta, preguntarte qué hora del día te agrada, susurrarte algo incomprensible al oído solo para escuchar tu ‘Qué’. Pedir tu mano para leerte el futuro, solo para tocar tus dedos, y después de tocar tus dedos mirarte a los ojos, sé que no me miraras, sé que voltearas la mirara y soltaras mi mano, sé que no reaccionare, sé que me sentiré como un tonto, aun así lo quiero, quiero sentirme como un tonto a tu lado, quiero contarte mi última teoría del olvido, decirte que aquel que intenta olvidar solo recuerda que tiene que olvidar, decirte que pensé en aquel día de esa semana que no recuerdo, que recordé ese árbol grande donde a las cuatro de la tarde nos sentamos, que primero recordé el árbol y luego nos recordé a los dos, que son pocos los días en que te pienso, pero que son muchas las horas que te recuerdo.
Es la quinta copa de vino, ella le dice que ya siente algo diferente, a él no le importa, su mano ya no suelta la copa que parece reposar en la mesa, ella le cuenta los problemas amorosos que tiene, lo celosa que es y lo triste que esta, le cuenta sus temores, sus sueños, sus ojos ya no buscan la libertad entre las paredes, solo miran la nada, una mirada inocente, tierna y temerosa, él busca sus manos, las toma y luego mira a sus ojos, le dice algo que la hace sonreír, luego la abraza, cierra los ojos y piensa en su perfume, acaricia su suave pelo y empieza a soñar, no se da cuenta del tiempo que lleva volando entre el perfume de esa mujer y los sueños de la otra.
Como extraño tu alegría, como extraño el decir tu nombre y repetirlo sin temor, extraño ver cómo te acercas de a poco a donde estoy sentado, tu risa que ilumina los cuartos en tu ausencia, tu mirada cuando te cuento algo que te gusta, extraño las noches donde nos juntábamos para ser uno, donde dormíamos juntos para despertar en un sueño, extraño las horas sin ti sabiendo que eres mía… ¿Es qué estoy ya loco? Si tan solo pudiera preguntarte eso querida Ele, tus palabras siempre fueron oro para mis oídos, fuiste la más sincera para mis sentidos, mi Musa, la idea de mis ideas, la Gala en mi Hiperrealismo Metafísico, fuiste el faro en un mar inmenso de sentimientos y aun así, aun así ya no estás, ya no eres sonrisa ni risa, eres un cuarto lleno de nada, eres la Gala que no se quedo cuando no andaba, eres un recuerdo molestoso que aun quiero, pero no eres tú, no es la persona, ni el nombre, ni los abrazos ni los besos, no son los días ni las horas de esos días, es el recuerdo que cobro vida, es la idea inefable de un sentimiento, es idolatrar un sueño, es la mezcla de todo eso que viste tu tiempo y queda en tu nombre, es la suma de delirios que blasfeman mis días y se juntan para conspirar en noches como esta, aun me sigue y no puedo detenerla, tal vez sea eso, tal vez sea la inspiración de una idea vestida de recuerdos con aroma de mujer.
Ya era casi las dos de la mañana, las copas estaban vacías, ella repetía que aun lo quiere, que lo extraña y piensa que lo ama, ya no es la misma del pelo suelto, ahora se le ve sus sentimientos, pareciera que esa barrera de la intimidad ya no existiera, él dejo de tener sus manos entre las suyas, solo la escucha y piensa en el amor, lleno de todo y a falta de mucho, piensa en la pasión y en la razón, tan distintos pero tan necesarios para el amor, que contradicción, ella dice que le extraña, que quiere llamarlo, su mirada se siente perdida, él mueve la cabeza, le dice que está bien, que todo saldrá bien, que es una mujer muy hermosa y que su novio debe ser una persona afortunada. Al salir del bar él la toma de las manos, le dice que le gusto mucho hablar con ella, ella dice lo mismo, se despiden con un beso, él piensa en ella y ella llama a su novio.