Carta a Ele
Mi estimada Ele, hace tiempo que no escribo, no sé como poder empezar de nuevo, mi mente está bloqueada por algo que no llego a entender ni a descubrir, a veces pienso, cuando se viene a la mente mi niñez, que tal vez me hicieron alguna clase de embrujo, recuerdo que escribía con gusto, recuerdo esas tarde en la biblioteca, donde en vez de estudiar prefería escribir contándome cuentos, a veces también pienso que ya no tengo de que escribir, pero lo raro es que tengo mucho que contar, me refiero que cuando hablo con la gente, les cuento cosas interesantes, por lo menos eso es lo que pienso yo, pues la gente no se aburre, creo haber descubierto el perfecto momento en una conversación donde un comentario sarcástico tiene que estar, creo que aprendí a interpretar bien los códigos del rostro humano, para así poder atinar el momento indicado donde tengo que cambiar de tema, pero aun así mi estimada y recordada Ele, mis dedos se pierden frente al oscuro teclado de mi computador, otras veces pienso que mi gusto por salirme del tema hacen que no pueda empezar a escribir algo, pues al pensar que tengo la perfecta historia para escribir, me voy por la tangente y termino pensando en otra cosa. He intentado escribir algo de poesía, algunas cosas parece que tienen gracia, bueno poemas mediocres pero que realmente me gustan, al final tal vez es eso lo que cuenta, que te guste lo que escribes, que disfrutes haciéndolo, pero incluso eso ahora me es algo difícil, ya no tengo esa forma cursi y a la vez sensata de escribir una rima, una que no caiga en lo patético pero que a la vez no sea científico, o tal vez sea que ahora leo más que antes y mi amor a la lectura haya ganado mi amor a la escritura, pero si fuera así, por qué aun sigo intentándolo? En las noches cuando no duermo, echado en la cama mirando el techo, imagino historias de terror, amor, historias románticas que tienen mucho drama, imagino que aun estas ahí y le doy mil caras y mil nombres a ese momento que nunca tuvimos, vuelo hasta el techo y me pierdo en lo blanco del pasado, supongo que puedo darle ese color al pasado, blanco pues es lo único que está claro, en cambio el futuro es incierto, el futuro puede ser trágico o glorioso, uno nunca sabe que vendrá, solo mantiene las esperanzas de que será un buen futuro, así que perdiéndome en lo blanco de mi pasado, puedo tomar un momento para transformarlo en otro, en uno más emocionante, en uno con un mejor final al nuestro, ya cuando por fin decido levantarme y darle un buen uso a mi existencia, pienso en escribir lo que ya había pensado, mis hábitos me traicionan o yo simplemente los dejo avanzar, pues no llego ni siquiera abrir el Word para escribir algo, será que le tengo miedo al papel y pluma virtual? O será que muchas veces mi fuente de inspiración es un pasado doloroso y mi corazón sin ánimos a sufrir más, intenta todo para evitar que mis dedos recuerden ese pasado que me está pisando hasta ahora.
Querida amiga Ele, no sabía a quien más podía escribir, sé que no es una simple carta, más que una carta es una queja, supongo que tenía que quejarme, de mi pereza, de mi falta de ganas para ver el sol y decir “que hermoso día hace hoy” es que diablos, no tengo ganas de decir eso, el día esta bueno, pero llamarlo hermoso? Yo paso, no me parece hermoso, es curioso, aun recuerdo la última vez que dije eso, que dije eso de sentimiento, de eso ya ha pasado tanto tiempo. Sí, mi recordada amiga, sé que me dirás que aun estoy deprimido, que soy algo pesimista, que tendría que hacer algo para cambiar eso, pero de alguna manera no quiero, esas contradicciones me están matando, por un lado deseo “quejarme” con alguien contándole mis penas, por otro lado me da igual, no es que me vaya muy mal, salgo con amigos me divierto y de vez en cuando me encuentro con alguna amiga que me acompaña en las noches donde soledad no está, no me va mal, pero bien tampoco me va. Otra vez cambiando el tema, tal vez deba cerrar esta diciendo: Hey mira, ya pude escribir algo, y comentándote que es una buena señal para dejar mi pesadez, mis quejas y demás, pero no, solo quería escribirte esta, una queja de algo que es ridículo en comparación de muchas otras que de vez en cuando también me acompañan. Querida Ele, te extraño mucho, la última vez que hablamos sentí que ya no eras la misma, sé que volvimos hablar de mucho tiempo, sé que las circunstancias no fueron y no son las más optimas y también sé que todos cambian, lo sé, pero yo extraño a la Ele de mis sueños, de ese pasado blanco que aun me pisa, extraño a esa persona que me comprendía aun le dijera disparates, extraño el calor de tu sonrisa y el sol en tu cabeza.
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