Archivo de la categoría: L

Después de las doce

Un minuto después de las doce, cuarenta segundos antes de los cien, como pasa el tiempo y entre risas y penas me encuentro aquí, ¿seré tal vez su recuerdo que se niega a morir? ¿O solo un delirio que un demente no acaba de digerir? Aun así, sé que ahora soy distancia, soy recuerdo para mi presente, soy bohemia en noches de pecado, soy el todo que ahora es nada. Mi copa media llena mira atentamente la cara de un pato encerrado en mi taza de café, y mientras por las paredes Dalí me saluda, de entre el armario Vallejo me mira.

Ya son más de las doce, ya son más de dos doces, no me digas nada, pero inténtalo todo. Sólo ríe, ríe como en días de antaño, ríe como cuando de mano en mano, las cenizas de un cigarro que no deben caer, formaban parte de un juego extraño. Ríe como el piano no lo sabe hacer, y sueña, sueña con eso que aún yo no puedo soñar; vuela por alguna nebulosa de luna llena, vuela por lugares que sólo Matthew Barrie pudo volar.  Y entonces ama, ama a los que amas, ama al día que sin noche no sería vida, ama aquellos que merecen ser amados. Levanto mi copa, la dejo sonar, el pato me mira curioso, y mientras Dalí se pone a pintar, Vallejo me escribe sin mirar. Estoy feliz, les digo, estoy feliz pues mi corazón la ha vuelto a sentir, estoy feliz pues hoy, dos doces después de las doce, ella ha vuelto a vivir, estoy feliz, pues ella es mi felicidad. Y hoy, hoy después de las doce, quiero brindar, que el mundo pare, que las estrellas callen, que la luna cante, hoy quiero con mi guitarra, cantarle sin saber tocar, hoy solo quiero, pensar que tengo una guitarra y así poder con ella cantar.

Me gustaría

A veces me gustaría ser viento y con mi sombra tenerte en mis delirios, me gustaría ser polvo y  pensativo esperar que no limpies mis recuerdos.  Ser jueves para olvidar la semana y que con el mes vengan las horas para así recordarme que solo soy tiempo. Buscarte la mañana de esa noche secreta donde el sol quemaba mis latidos. Liberarme de la jaula con una canción para morir en las rejas de tu poesía.

me_gustariaMe gustaría dormir, y mientras duermo vivir para no tener que soñar, y mientras vivo contar el segundo que no me das, atraparlo y no dejar que vuele con el destino que ya se va, navegar por el mar del vivir, buscando la luna del existir.  Despertar y con las nubes que ya no están, ver lo infinito que es el cielo cuando el sol se va.

Me gustaría escribir mentiras que suenen a pasado o que el pasado me dicte estrofas de papel y con un cigarrillo cantarlas hasta que sea papel. Muchas veces me gustaría que el tiempo se tropiece y con un minuto roto tomarle ventaja en un segundo, pasarme el día viendo el rio y con un lápiz no dejar que corra, pescar recuerdos para la cena y compartirlos con soledad y mientras leo las paredes pensar que aún estás. Los autos pasan y dan un año más, la gente pasa y yo doy un año menos, y la canción de entonces aún canta, la guitarra la acompaña pero el piano calla.

Me gustaría no pensar para así reír, me gustaría reír para no pescar, cantar para poder vivir… Me gustarían muchas cosas, pero el verbo no está, tengo que buscarlo, en el viento, en el polvo, en el mar y en las hojas de papel del libro que aún no está, tengo que buscarlo así me tome toda una oración, pues si no lo hiciera… No podría leerme.