Copa de vino
Una copa de vino en la mano lo tienta a llenarla, ya está vacía y se siente sola, él la mira y siente que la comprende; hace poco que la luna anunció la noche, era una noche tranquila y él ya pensaba que decir, lleno la copa y cavilando dio un sorbo al vino tinto que había comprado para esa noche.
La sala estaba llena, a la mesa principal sentaban los recién casados, al lado los familiares más cercanos, alrededor una masa de gente que disfrutaba de las bebidas y comida, la música era amena, con los nuevos hits de momento y con algunas parejas bailando. Ponen una canción, la novia se da cuenta que la conoce pero no recuerda de donde, la inunda una extraña tristeza, – ¿será que la habría escuchado junto a él? – todos bailan, pero ella se excusa refiriendo su cansancio y prefiere seguir sentada, no quiere pensar, escapa al intento de recordar, es demasiado arriesgado, esos pensamientos ya los había enterrado hace tiempo, en su nueva vida ya no hay rincón para eso, -el pasado es solo la sombra de un recuerdo- piensa ella y se dedica a chalar con la gente que muy alegre no paran de desearle lo mejor.
Esa canción, aun recuerdo ese día, era jueves, ese día tendría que ser la primera cita con ella. Muy arriesgado yo le había invitado a salir varias veces, pero ella siempre buscaba una excusa para no aceptar, hasta que con un poema por su cumpleaños pude convencerla de salir una noche y tomarnos algo. Era jueves y aun recuerdo el viento de esa noche, recuerdo su sonrisa y lo nervioso que estaba, recuerdo el perfume de sus ojos, recuerdo lo suave de sus manos, con cara de tonto le di un beso en la mejilla, ¿por qué me sentía siempre así junto a ella? Aturdía mis pensamientos y dejaba que volara sin miedo a caer, olvidaba al juicioso para convertirme en el tonto. Y esa noche, después de muchas horas de reír, al acariciarla con la mirada, al envolverla con la timidez, la locura se hizo amor y poco a poco acerque mi corazón para darlo en ofrenda a ese sentimiento que ya era plural, ella lo recibió y viendo tal vez lo puro que era, acepto y con un beso sellamos el pacto que hasta ese entonces, no era prohibido, la canción de testigo cantaba esa melodía, harmoniosa y alegre, la que luego seria, el tabú de ambos.
Termino la canción, suena una copa y el silencio se apodera de la sala, la gente ya sentada se siente emocionada, el novio quiere decir unas palabras, la novia lo mira, aun no puede articular bien una sonrisa, no sabe lo que le pasa, pareciera que la canción no olvida y la envuelve en su sombra, pero ya es hora, las miradas se centran en el recién casado y él mira a la novia, la luna calla y el viento llora, un frio extraño cubre la calle y él, él se prepara.
El silencio se hace escuchar, pareciera que la copa en la mano encierra la sangre del corazón y él ya sabe que decir: Recuerdo ese día sin pensar, recuerdo esa noche sin llorar, te miro y tú no estás, ¿cómo llego todo esto?, este sentimiento me mata, el destino prometido se me fue negado por la misma brisa que me la trajo. Recuerdo tus caricias, recuerdo tu risa, también el día que abrazando tu cuerpo me perdí en tu perfume, ese instante el mundo ya no era mundo, tu cuerpo ya no era el tuyo y mi ser, mi Dios, mis tesoros, sueños y deseos solo eran tuyos… ¿Que es el destino? Que juega sin saber de mortales, nos pasamos tanto tiempo construyendo, para que en un día destruyamos. Yo que me creía valiente, ahora temo estar así, ¿y el amor?, incógnita del universo que mueve todo, hasta al odio, dilema del mortal que aun intenta explicar lo que es inexplicable… y el amor, pena cuando no está, alegría cuando es plural, limbo cuando se va, conjuga la pasión con la inocencia y si es demasiada pasión, la convierte en obsesión. El tiempo nos ayude a quemar recuerdos, que las horas se olviden de ella y que los días aclaren mas el sol, y si después del tiempo ella aun esta, si en vez de ceniza se hace fuego y en vez de sol solo se ve cielo, y si el tiempo fracasa con sus cuentos, entonces… tal vez solo entonces no sea amor, sino el verdadero amor… Te odio y a la vez te amo, te necesito y me extraño, desde esa noche ya no he podido dormir en la que era tu cama, nuestra cama, un triste mueble es mi refugio en las muchas noches que no cuento, solo él sabe mis sueños, solo él sabe lo enajenado que sin ti me siento. Y hoy, hoy que estas de novia, hoy que el vino tiñe de rojo el vaso solitario, lo levanto como si fuera mi corazón, esta noche de luna sin estrellas, de silencio inhibido, quiero brindar por ti, por la persona que más amo, la que un día acepto mi corazón y otro lo devolvió, sin alma y sin razón, que sea esta copa símbolo de mi inocente pasión.
La gente aplaude y el novio se acerca a la novia, le da un beso y ella llora, sabe que no es por emoción, ya han pasado muchos besos desde ese último, han pasado muchas noches desde esa última, la luna se esconde tras unas nubes, pareciera que se tiñe de rojo, ella vuelve a llorar, pareciera que el corazón llora recuerdos de soledad, una brisa acaricia su rostro y poco a poco llega a sus labios, ella cierra los ojos y recuerda esa noche, recuerda sus manos, sus besos, sus abrazos… recuerda ese vino tinto que tomaban juntos, recuerda que lo amaba y que dudaba en mandar la invitación –Seguro ya te ha olvidado- le decía su hermana, pero ella sabía que no, aun así la manda, queriendo tal vez borrar lo último que quedaba de su recuerdo, tal vez buscando un nuevo recuerdo, solo la manda y reprime el recuerdo, hasta que llego ese día, dio el sí al amor que creía suyo, su vestido escondía la magia de su cuerpo, ella sonríe y se siente dichosa, el novio la tiene de la mano y ella camina, la madre llora de alegría y la hermana de felicidad, inconsciente mira al público y se da cuenta que él no ha llegado, el novio la toma de la cintura y la besa, la gente suspira. Pasan las horas comen y beben, cantan y bailan y ella empezaba a olvidar lo que una canción recordaba, una lagrima más cae de esos ojos cerrados, lentamente los abre, mira entre el público, una vez más, se convence que él no vino.
Categorised as: Días