Delirios de un Viajero…

“Siento algún terror al mismo tiempo que una gran esperanza”

Delire

Escuchando música y estando solo en mi habitación, en esta me pongo frente a la PC e intento que mis ideas encuentren una forma de expresión, la cual pueda, tal vez, ayudarme a comprender el nudo que tengo en la mente. Mis pensamientos van un poco más de lo que normalmente les permito… Pensaba en cusco, recuerdo cuando tenía 14 años y escuchaba Leo Dan , esa época estaba muy interesado en una persona y las canciones de Leo me hacían pensar en ella y en lo poco que podía hacer para hacerla cambiar de pensamiento, me sentía volar con esas canciones y a la vez tonto, pues lo que cantaba tenía tanta verdad y en cada palabra parecía pesar la experiencia y me parecía tonto pues jamás pensé que en la vida una persona podría dejarse influenciar tanto por sus sentimientos y más que nada sentimientos hacia una persona, aun recuerdo la calle que daba a polvos celestes, la calle donde pase una gran parte de mi niñez, en esa calle solían ponerse los ambulantes, y entre ellos estaban los que vendían CDs o Casetes de música, había uno que le gustaba poner siempre música romántica y cada vez que pasaba por su puesto, él escuchaba una canción lenta, la canción de Leo, “esa pared” ya empezaba a odiar pasar por su lado, pero también era ya como una forma de ritual. Escuchar esas canciones me daban en parte una molestia tan grande que muchos días me decía que tenía que concluir lo que pensaba y así me daba valor para intentar un acercamiento con la persona que ese tiempo me gustaba, así los días pasaban y ya con la rabia en las venas e incentivado por esas canciones lloronas me mandaba a la conquista de quien más tarde sería mi pareja por mucho tiempo. Hoy la nostalgia se hunde en mi taza de café y le da un sabor que pocas veces lo he degustado, creo que la nostalgia sabe mejor con una cerveza, pero también sé que puede ser un gusto peligroso y más si estas solo en tierras lejanas… Que fascinante es la música, una forma tan distinta de expresar lo que uno siente, lo que piensa. Por la calle que da a la plaza de armas del cusco hay una iglesia, la iglesia de la Merced, solía pasar casi a diario frente a la iglesia, muy de vez en cuando entraba e intentaba comprender mejor el significado de la vida, pues sentado en esas bancas frías podía meditar mejor, algunas veces entraba por qué me sentía mal y al entrar ahí sentía esa energía que toda la gente, de poco a poco, dejaban ahí; sentado a la puerta de esta supuesta casa de Dios, como era de verse en casi todas las iglesias, se encontraba un niño mendigando sin saber si quiera el significado de esta palabra, creo que esas imágenes son las que se impregnaron más en mi mente y corazón, pues este niño era casi de mi edad, hoy eso, ese pensamiento, lacera algo mi alma, pues en su cara encontraba ese misticismo, ternura, alegría y esperanza de toda una década, entraba a la iglesia y veía los cuadros y pequeñas estatuillas del niño Jesús y al salir encontraba tanta similitud de esas imágenes con el rostro del niño, tal vez porque esa misma estatuilla o pintura era obra y acabado de artistas con los mismos sentimientos de aquel niño, de la misma lengua y de la misma meta, muchas veces pensaba en dejarle algo en el chullo que tenía en el suelo, pero un sentimiento extraño inundaba mis pensamientos, no tanto de vergüenza pero si algo más complicado que eso, en ese instante me hubiera gustado tener esa facilidad de decir las cosas, de expresarse y llegar tan profundo como a veces solo lo saben hacer las canciones, no tanto para decirle mi aprecio, más si para que pudiera comprender que también me sentía como él, ahora pienso y me pregunto, que sería si en el mundo hubiera una clase de lenguaje totalmente distinto a todos los demás, un lenguaje en el cual no necesitaras pronunciar palabra alguna ni mucho menos escribirla, un lenguaje que salga del alma, un sentimiento que te diga todo, que solo permitiendo a alguien que sienta lo que tú sientes pudiera comprender con claridad tus pensamientos y la grandeza o bajeza de tus sentimientos, así como cuando escucho canciones de mi tierra, de nuestra tierra, al escuchar “el cóndor pasa” me siento comprendido, al escuchar “vírgenes sol” me siento ahí, en medio de una conversación esa forma de expresarse que te llena de historia, algo más puro que cualquier lenguaje y luego despierto del pensamiento, me digo que eso solo y tal vez en alguna parte del inmenso universo se pueda dar, de alguna otra forma viviente que tal vez también sueñan en poder comunicarse de otra forma, tal vez emitiendo sonidos como nosotros, pues quizás pensarían que al hablar se encuentra un arte, el arte de decir las cosas, aun siendo tontas, inteligentes, verdaderas o falsas, de una manera que les puedan dar vida, sonido y hermosura, quien sabe, tal vez algún día encontremos lo que buscamos. Acabo de cambiar de música, aunque no hay mucha diferencia a la anterior de Leo Dan, esos boleros creo faltaban esta noche, recuerdo que había una tienda y al frente de la tienda una pileta, en la cual en días que cortaban el suministro del agua se formaban largas colas y todos los vecinos, que llevaban 3 o 4 baldes, tenían que esperar horas a que llegara su turno, en esa misma pileta, en noches donde no encontrábamos cobija en alguna casa, esta servía como punto de encuentro de los bohemios del barrio, uno empezaba a contar chistes, el otro formulaba alguna teoría extraña de la vida y alguno confesaba sus problemas, un cigarrillo pasaba por cinco, seis manos y en la tienda del costado se dejaban casacas o documentos por algo de beber, más tarde cuando uno u otro se picaba de más, entrando a un estado demasiado sentimental decía para ir a su casa, aun no contase con el permiso de los padres, cuando nos encontrábamos ya entre cuatro paredes el anfitrión ponía su música, infaltable los boleros como también infaltable eran los recuerdos que los boleros saben traer, tanta desilusión que algunos terminaban en lagrimas y me preguntaba, que tan grande es el cuarto donde están esos sentimientos… o somos nosotros los pequeños? es eso que todos tienen, algo que siempre los obliga a darse en el corazón y la mente es fuerte pero se rinde ante tan grande adversario como el corazón, este se impone y manda a sus caballeros a conquistar y poblar la mente, la mente en su complejidad se siente incomprendida y se rinde ante tan simple dogma que le plantea el corazón, ya sin poder de mandato la mente se deja llevar, los sentimientos se tornan fuertes y los recuerdos se rinden ante ellos, la nostalgia es un verdugo que no conoce dolor y ejecuta sin piedad las condenas dictadas por la añoranza y, el cuerpo, el cuerpo, nuestro mundo, sufre las consecuencias de esos cambios impuesto por el corazón, el cuerpo ya no será el mismo, pues habrá cambiado la esencia de su espíritu, esos cambios harán fuertes al hombre y así prepararlo para la vida, la verdadera vida… Volví a cambiar de música, pues creo que ya estaba a punto de ahogarme en mi taza de café, es el turno de la bachata, pero creo que no me ayudara mucho, veo el reloj y me doy cuenta que el tiempo pasa rápido cuando menos lo quieres y otros días la aguja del reloj parece ser arrastrada por una tortuga, la misma que arrastra nuestras vidas cuando esperamos algo, llegas a un punto en donde siempre te preguntas, que hiciste? nada es eterno en la vida y el tiempo lo acaba todo, dime y, tú que te llevaste? que hace de tu vida especial? la felicidad es algo tan singular, el barco de la vida va de puerto en puerto, llegas a uno y bajas, encuentras un mundo nuevo e intentas resaltar, si el puerto es de tu agrado te quedaras ahí y el barco seguirá su rumbo, solo pocos se atreven a seguir con el barco hasta saber su puerto final, en ese lugar, en el puerto que te quedaste, habrás encontrado la felicidad , más para muchos el saber cuál es el verdadero puerto en el cual tienen que bajar y quedarse se hace un tormento y tal vez apresurando las cosas bajan en el puerto equivocado, se dan cuenta de sus hechos ya muy tarde, ese barco no puede dar marcha atrás, en la confusión de tus ideas te quedas en algún puerto, pensando tal vez es el tuyo, pensando tal vez encontrar la felicidad, ese puerto será pues la cárcel de tu confusión o buena decisión, el puerto en el cual esperaras el retorno del barco, para así volver al principio de todo, al principio de la vida, al retornar al barco, pasaras por todos los puertos que pisaste, el recuento de tu vida… entonces solo bastara el saber que has vivido, lo sublime de ese pensamiento, de la huella de tu vida, para hacerte disfrutar tu hora inefable o comprender que nada es eterno y preguntarte… que te llevas? termino la bachata, la misma que escuchaba esa noche en una discoteca, en la discoteca donde pensaba sobre la vida, sobre la felicidad, lo pensaba al escuchar esa bachata; en la otra mesa estaba una chica que conocía, la miraba muy atentamente y deseaba hablarle, me preguntaba si ella estaría en el puerto de mi elección, intentaba imaginar que estábamos en algún otro lugar del universo y que podía hablarle sin necesidad de adornar las palabras, me preguntaba si ella también tenía un cuarto grande de sentimientos, le preguntaba cosas, me las preguntaba y dejándome llevar por la imaginación le hablaba con la mirada, le hablaba con ese lenguaje utópico, con el cual me daba a conocer y la llegaba a conocer, sin darme cuenta hable con ella todo la noche y, al salir de la discoteca el viento hacia alarde de su fuerza, el sol corregía la noche y la vida te presentaba un día más de viaje, la vi salir con sus amigas, se fue y no pude decirle hola…


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