Payaso

P_20140711_024111El payaso llora pero sus labios muestran una sonrisa pintada de rojo y blanco, el payaso canta, baila y mira con una ternura al público que ríe sin piedad.  Dicen que el payaso es triste, pero su trabajo es hacer reír a la gente, de eso vive; de eso sobrevive.

Cuando hablo con ella me gusta escuchar su risa, me gusta imaginar su sonrisa la cual seguro adorna un cuarto de alguna calle, de esa ciudad que sé nunca conoceré. Ahora tengo que pensar en el destino, en el presente y en el futuro, tengo que pensar que su sonrisa me hace bien, me pierdo en ese sonido armonioso para mis odios, me pierdo en la idea de un sueño que quizás no nacerá, tal vez es ese mi problema, me gusta perderme en sueños de ideas absurdas, diría que he pasado por muchas cosas, aun así sé que otros pasaron aun por más, la vida está llena de recuerdos que retornan dependiendo del día y del momento, la vida está llena de ideas futuristas que quedaron en el pasado, de promesas que nunca se conjugaron, de minutos llenos de abrazos que vuelven en noches de luna llena o que se quedan en noches sin luna. El presente está lleno de pasado y el pasado tan lleno de sueños y los sueños de hoy viven el presente sin recordar el pasado, y después de todo, la soledad suena fuerte en esa habitación llena de silencio. Recuerdo al hombre que sufría porque el amor de su vida ya no era su vida, recuerdo su mirada triste perderse en un recuerdo suyo, un recuerdo que no puede olvidar, ese mismo recuerdo que le hacía feliz ahora lo atormenta, como si los recuerdos fueran la sombra que te acaricia en un día de hermoso sol, pero cuando el sol ya no está, se vuelven en las nubes que oscurecen el cielo.

Recuerdo los días felices que sentía la felicidad cuando él estaba con ella, recuerdo cuando él recordada eso, recuerdo cuando yo pensaba en esos días, recuerdo cuando siendo yo el hombre, recordaba un futuro que por un miedo lejano nunca llegaría. El miedo es el culpable, mecanismo de algún sentimiento que nos quiere proteger o joder en algo, el miedo es la pantalla de aquellos que han sufrido y no quieren sufrir más, es la piedra en el zapata que nos recuerda que no debemos correr; por lo menos no como cuando eran pocas las primaveras de nuestras vidas. El miedo quiere que queramos llenar nuestras vidas con muchos litros de nada, para así ahogarnos en las nubes negras de esos malos recuerdos. El miedo me da miedo, no quiero ahogarme en alguna nube oscura del recuerdo, aun así siento que mi presente está triste, que mi destino, como un camino sin curvas, llenó de piedras mis zapatos. Me da miedo sentir miedo y muy terco, masoquista, corro cada vez que quiero correr, necesito sentir el viento ulular su voz, su risa, necesito sentir que no estoy muerto, que las ideas de los sueños no han muerto, necesito sentir que todo esto tiene un sentido. La tristeza me da malos consejos, pero es la única dispuesta a acompañarme en esas noches de luna ausente, la tristeza llama a la melancolía y sin mi permiso hacen una fiesta pagana, profanando lo más sagrado de mi vida, profanando mis ganas de existir. Existir, como lacera esa palabra, y no por el significado, sino por la escritura, y vuelven los recuerdos, estos son como los segundos llenos de un sentimiento único, un sentimiento fraternal, único y querido, el presentimiento de haber vivido para hacer de un segundo mucho más que un minuto, y río, vuelvo a reír, pero aun así me siento triste, siento que las ideas se me van en un sueño que muere con el despertar, pero todavía sonrió, recuerdo su risa y me siento feliz, recuerdo su felicidad mezclada de alegría que hacen de mis lagrimas una sonrisa pintada de blanco y rojo.

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