Delirios de un Viajero…

“Siento algún terror al mismo tiempo que una gran esperanza”

Quien eres…

La sombra de tu voz
recuerdo ese día, recuerdo el primer “Hola”
como paso todo? los caminos de la vida,
pero no recuerdo que día fue,
solo recuerdo las risas después de todo,
recuerdo la forma de presentarnos,
recuerdo la primera vez que no nos vimos,
luego la primera llamada, que bacán,
aunque confundido pues no sabía que sentir,
la charla fue interesante, que digo…
Fue lo máximo, pero solo escuchaba tu voz,
intrigante hacia mis expectativas,
sentimiento demasiado bohemio que tal poeta tiraba flores checas,
Aun así, nebulosa al principio, algo tímida pero sincera
Ahora que estas ahí, en lo más profundo de mi pensar, revuelcas lo poco que me queda de gordura, intento comprender como eres, intento comprender que hace que tu sonrisa sea tan efectiva hacia a mí, aun sea solo por teléfono, intento descubrir tu secreto, tus manías, tus defectos, defectos que pueden ayudarme a salir del embrujo propio, y luego un No, negativa fría con aromas de risa, disimulo total, me pregunto quién eres, otra vez tengo que tirar las hojas de viento donde escribí teorías sobre ti y reemplazarlos por teoremas cargados de amistad, pero que vicio!, que tienes que me hace vulnerable a lo que tu llamas amistad? quien eres? vuelvo a coger una brisa y escribo tu sonrisa con matices de amistad, la tinta no es efectiva pues cada vez que escribo tu nombre una sonrisa se avergüenza y un calla se asoma…

Que hago llegando a casa? me pregunto después de un viaje, que viaje, me encanta viajar en tren, me ayuda a meditar y en ese trance de rieles, te volví a elucubrar, el viento dispersa todo el polvo de tu existencia, y en ese aclarecer te veo en tu cama, hablando conmigo como si estuviera ahí, riendo conmigo como si pensaras en mi, una voz se consiente y en medio de sus delirios suspira una incoherencia, te ve con esa sonrisa que solo pudo alguna vez escuchar, la ciudad no ayuda y tú piensas que es el clima, el punto de encuentro se pierde en esa estación de trenes donde buscabas su sonrisa… el tiempo pasa y ya no hay palabras que merezcan la atención, solo son letras maltrechas que en su afán de querer volver a sentir, buscan lo sublime de interpretar el viento con la intención del tiempo, pero quién soy yo para raptarla en mis pensamientos y no dejar que sea ella, quien soy yo, que la admira con el corazón y aun así la pierde… su sonrisa me queda como maldición sublime de tiempo pretérito, la veo en una canción pero aun así le oculto el nombre del artista, pero es ella, a la que infiero en mis días, es ella a la que no conozco a pesar que se quien es, ya solo es ella que se va sin saber por dónde llego, ya no es nada más que su recuerdo, recuerdo que me acompaña a casa después de un viaje, donde solo sombras de ella se veían…


Categorised as: Días


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