Delirios de un Viajero…

“Siento algún terror al mismo tiempo que una gran esperanza”

Salzburg

Vaya, Vaya.. Una mañana algo fría, fue un jueves.. ¿O era un viernes? Solo recuerdo el deseo de partir ¡ya! Y..La búsqueda desesperante de un café, la bicicleta ya estaba apoyada en una esquina y solo esperaba a mi estimado Ramón. ¿El plan? pues simple, de Múnich en tren a Rosenhein, de ahí empezaría nuestra pequeña aventura, el mapa a un lado, la cámara al otro y las ganas al tope.

Supongo que por estos lares hay mucha gente que emprende un viaje así, para mí fue la primera vez y puedo decir que estuvo estupendo, bueno aparte de esa noche que tuvimos que quedarnos a la orilla del lago acampando, pues déjenme decirles algo..Acampar a la orilla de un lago, ¡en setiembre! No es muy recomendable, el frio fue como el dolor de muela cuando duermes, recuerdo que antes de eso, en un trecho del camino, que también está cerca del lago, vimos a gente sin zapatillas y preguntando por el camino, nos dijeron que teníamos que ir por tal dirección, y también nos dijeron que el camino, por las lluvias, se había cubierto algo de agua PERO que no era mucho, nosotros muy valientes continuamos sin mayor cuidado, cuando vimos el principio del camino que estaba ya con algo de agua, decidimos seguir sin necesidad de sacarnos las zapatillas… grave, pero muy grave error, a los 20 metros ya de haber avanzado, el agua cubria más el camino, a tal extremo que llegue a pensar que tendría que bajarme de la bicicleta y empezar a nadar, cosa que tal vez no habría sido problema… si es que supiera nadar. Bueno el agua llego hasta casi mis rodillas, cuando pasamos ese trecho.. Uff, buen susto, me dije..Obvio, Zapatillas mojadas…¡y! medias también, no quedaba otra..A seguir.

Ya cuando habíamos terminado de armar nuestra carpa, sentados a la orilla del lago, con un par de cervezas y un cigarrito, viendo como el sol se hace más simple de admirar y el viento cubre al agua, solo te queda decir ¡salud! Pensar en algo, meditar en singular o solo disfrutar..vaya que sí era una imagen que valía la pena fotografiar, con algunos patos y gansos que aparte de verse tiernos, también se les veía apetitosos, en ese instante mi gran idea fue, por qué no, poner mis medias encima de la carpa, con la idea de que al próximo día con el calor del sol, secarían más rápido.. ¡Grave error! ¿Es curioso no? Los hombres tienen a veces una forma de razonar, que después de haberlo pensado en serio o con más razón.. Uno mismo se sorprende jaja bueno somos buenos en muchas otras cosas..

Ya después de recuperados de esa noche tan fría, nos volvemos a encaminar en dirección Salzburg, ciudad que según nuestros planes tendríamos que llegar a eso de las 14:00 cosa que obvio no fue así, creo que llegamos a eso de las 16:00, yo con un pie que creo ya estaba medio muerto, con mi estomago que me maldecía, y sin saber donde podríamos alojarnos.. claro, en el camino dejamos muchas percances, abejas asesinas con las cuales teníamos que pelear por nuestras manzanas, subidas que mas parecían paredes, bueno eso a mi parecer, autos que te acariciaban y hasta creo te besaban, lodo y algunas veces perdidos sin saber por dónde; claro que también dejamos cosas muy bellas, el paisaje fue lo máximo, el ir por un camino que parecía sin final pero no repetitivo, un camino que se dejaba descubrir por las poderosas (así se llamaban nuestras bicicletas) la sensación de tener un reto, el llegar a nuestra meta, saber que vas algún lugar, saber que tienes que lograrlo, aun sintiendo hambre, dolor, sed, luchar por doblegar ese tramo del camino que parece pared, o que entre los árboles se esconda una piedra que pueda batir tus piernas, pero aun así levantarse y seguir, sentir como rompes el viento y, a pesar de todo sigues pedaleando pues tienes una meta, tu meta, antes escuchaba como de bueno era ir a escalar montanas y más que nada para gente que tiene responsabilidades grandes, pues cuando llegan a la cima de la montana les llega ese sentimiento de grandeza, de triunfo, les inspira más y pueden volver con más fuerza a ese matadero de negocios que se llama mundo, ese mismo sentimiento tuve cuando viajaba con la poderosa, el saber adónde vas, no el saber que tienes que ir porque las condiciones de esta época te dicen que tienes que tomar ese camino, sino la facilidad de elegir adonde..Bueno en fin. Creo que uno mismo tiene que hacerlo para poder describir ese sentimiento a su manera, la libertad solo tiene un idioma..El propio.

Recuerdo cuando por fin vi el letrero que indicaba que ya estábamos entrando a Salzburg ¡por fin! -me decía- . Cuando llegamos al rio en Salzburg sin saber dónde ir, en mi cabeza estaba el hecho de que ya lo habíamos logrado y que necesitaba algo de comer sino tendría que morir, Ramón con el mapa en la mano sin saber por dónde y yo solo concentrándome para quitar de mi mente el dolor de talón que tenia. Vaya que fue un viaje largo – me repetía- curioso, ese instante aun no saboreaba a su totalidad la victoria de la llegada, solo pensaba en mis dolores, tal vez eso también pertenece a un viaje así, llegas a la meta, sabes que llegaste, pero solo podrás disfrutarlo a su plenitud cuando ya estés en tus cinco sentidos, o por lo menos cuando ya hayas tenido un pequeño descanso, otra vez, ya en la ciudad emprendimos un nuevo viaje, el de buscar un lugar donde quedarse a pernoctar, cosa que me parecía, en ese instante, muy trivial pues yo solo pensaba en apagar los gritos de hambre que salían de lo más profundo de mi..

Por ahí y por allá, preguntando y consultando al mapa, gente simpática que incluso te dejaba llamar gratis de su teléfono, pero aun así, casi dos horas después, seguíamos en la calle, sin saber donde, decidimos ir a un lugar, donde parecía que era el único donde habían habitaciones vacías, bueno yo solo quería comer, después de un descanso, sabíamos lo que vendría, ¡obvio! La fiesta, a salir a explorar lo mejor de Salzburg, las tiendas y más que nada a descubrir las cervezas típicas de esa ciudad, tal vez incluso descubrir la cerveza que tomaba Mozart, pasamos la casa donde nació el maestro, con un letrero grande en la pared, era imposible que lo pasemos desapercibido, las calles de esa histórica ciudad, me recordaba mucho a Venecia o a mi ciudad natal, el cine y algunos locales con nombres referentes al genio que escribió el Réquiem me recordaba también que la economía está en todas partes, en la plaza Mozart un vagabundo con su guitarra le hacia la competencia al maestro, con una tonalidad moderna y con una gracia que solo sale del pueblo, así se ganaba los reales que seguro le ayudarían a costearse algo de comer y también un par de cervezas, nosotros estábamos en busca de la cerveza mágica, esa que como dije antes, tomaba Mozart, encontramos algunas interesantes y luego de comer un buen “Döner” (carne a la parrilla en pan) nos sentamos en esa plaza que rendía homenaje a uno de sus mejores hijos, con un salud y viendo como el sol ya se escondía, me preguntaba si el compositor de Lacrimosa, de alguna manera habría sido también un Savant.. Esa pregunta siempre me persiguió, pero creo que al final tendré que hacerme yo mismo mi propia respuesta..

La noche ya poco a poco imponía su presencia y nosotros ya entrando a la cumbre de nuestra felicidad pensando que ya era hora de buscar aventuras, en una ciudad famosa por su escuela de música, con una juventud algo conservadora, pero humana.. Un castillo que no llegamos a visitar y tiendas tan caras como en Venecia. Discotecas alternativas no eran fáciles de encontrar, así que solo los bares nos quedaba, después de algunos bares y algunas cervezas que al final pensaba que eran las que el maestro tomaba, nos dirigíamos al lugar donde dormir, sin saber que ahí nos esperaba una nueva aventura, un concierto, al cual por supuesto no estábamos invitados, pero igual entramos, un concierto como dicen por ahí.. !dlpm! comida gratis..Bebida gratis..Era una fiesta de estudiantes que termianban el colegio ahí en Salzburg, así que todo estaba pagado por los generosos padres o por la misma escuela. Lo único malo de todo ese estupendo concierto, es que creo que nos confundieron con algún profesor o algún padre de familia…¡no! creo que pensaban que éramos estudiantes de intercambio, bueno pensar eso es mejor que pensar que te confundieron con padre o profesor, pues conocimos ahí una profesora que, creo yo, tenía la impresión de que éramos uno de los que pagaban por esa fiesta..Bueno la bebida y comida eran gratis..por mi parte todo está bien, solo que esa noche, como la comida era gratis, nos pedimos algo de tres platos de chilli con carne, una gran equivocación, ¡pues al próximo día! Como dirían los mexicanos..No mames wey, fue lo peor, pero bueno no hubo tiempo de arrepentirse, nuestra aventura ya estaba a punto de terminar..

Sin mucho dinero, tuvimos que preguntar a la gente en la estación si se iban en dirección Múnich, pues nos faltaba para el pasaje y con un ticket para cinco personas estábamos salvados, así lo hicimos y como en toda aventura, siempre hay algo de suerte, encontramos dos chicas que se iban a Múnich, le preguntamos si podíamos viajar con ellas y ellas aceptaron, nosotros ya muy cansados y sin ganas de entablar conversación, solo deseando llegar a Múnich atinamos solo a decir ¿Son de Salzburg?

A veces me pregunto, ¿hay hombres que necesitan eso realmente? ¿O son todos los que necesitan eso? El sentimiento de aventura, de poder lograr algo, así sea solo el llegar algún lugar y más que nada en un mundo como este, que a mi parecer es tan injusto, tanto por sí mismo como por lo demás, un mundo que por sociología tendría que ser así, pero por historia tendría que ser distinto, que por dialéctica histórica tendríamos que pensar con esperanza, ¿contradictorio? bueno, quizás, ¿o sere yo? en fin… Bueno, el sonido del tren ese día que volvíamos a la capital Bávara, hacia que razonara de una manera distinta, hasta que después de algo de tres horas llegamos a Múnich, las gracias a las chicas y montar a las poderosas para llegar a las casa de ese momento. Que tal viaje -me decía- fue “bacan”, me gusto.. Y ahora solo me quedaba digerir todo lo pasado, vivido y pensado, la ultima foto en la esquina de la leopolstr. Me decía hasta la próxima mi estimado amigo, Ya ese rato me rodeaba la idea de volver a la aventura, de volver a telar la vida, aun teniendo muchos matices, algunos más oscuros que los otros, pero en fin, En el telar de la vida… ¿Quien no ha estado alguna vez en plena sombra? llegue a casa, pensé en lo vivido y solo pude decir..¡volvamos!


Categorised as: J-C


Hinterlasse eine Antwort

Deine E-Mail-Adresse wird nicht veröffentlicht. Erforderliche Felder sind markiert *

*


*

Du kannst folgende HTML-Tags benutzen: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>