Vera
No sé, tal vez esta vez si este enamorado, el muy tonto, sabiendo que es estar enamorado, lo hace otra vez, pero se escucha tan ridículo, ¿puede una persona enamorarse de una forma así? Está todas las noches viendo una pantalla, buscando si aparece su nombre en esa página de internet que tantos días fue su rincón, su mundo en un universo creado sin querer. ¿Por qué se siente así? Dice que no está enamorado pero no hace más que pensar si esta noche entrara, ya le escribió un mensaje pero ella no contesta, parece que si leyó el mensaje, pero… ¿por qué no le contesta? Tal vez hizo algo malo, quizá solo fue como ella dijo: Un experimento en internet. ¿Pero es tan buena haciendo eso? él pensaba que la conocía, después de esas largas noches de chat, noches que parecían cortas, noches que se hacían amaneceres, esas horas de risas del alma manifestadas en un teclado, historias que no contaba tan fácilmente, a ella se las contaba sin pensar, solo por hablarle, solo por ver en la pantalla esa risa interpretada en letras, solo por leer alguna ocurrencia suya, y ahora parece perdido, pero no puede ser, tantos años, él sabe diferenciar entre un simple juego y algo que va más allá, ¿o ya lo olvido? ella habla distinto a las demás personas con las que él habla, ella le cuenta cosas que no puede ser que se las cuente a todos, hablaron de las personas amadas que perdieron, de que es lo que piensan de la muerte, hablaron del amor, hablaron del personaje de esa novela que los dos miran, hablaron de tantas cosas, hicieron planes para salir, para ver a esa mascota que él tanto quiere, a ella le gustan los animales y a él también, él tiene un conejo y ella quiere verlo, se ríen los dos, callan los dos y aun así, incluso en el silencio del internet, él se siente estar junto a ella. No puede ser, ¿fue todo eso un simple espejismo? Tal vez si nunca se hubieran conocido en persona, pero si lo hicieron, dos veces, él recuerda la primera vez, esa noche que hacia frio y después de un seminario, donde por una amiga se habían conocido, pensaron ir a tomar unas cervezas los tres, hacia frio y ella que no se había abrigado bien, temblaba del frio y él que tenía su abrigo consigo, sin pensarlo dos veces se lo había quitado y se lo dio, ella le sonrió y se lo puso; no llegaron a tomarse las cervezas, pues ella prefirió irse con otras amigas, pero desde ese día, él la recuerda, un recuerdo muy lejano, un recuerdo que se quedo como una semilla, esperando la lluvia del destino, para crecer sin tener idea en que florecería. Pero él no está seguro si ella recuerda eso, pues el día que la encontró en internet solo la saludo, pasaron los meses y nunca hablaron de nada, él no pensaba en ella, solo a veces sin querer, por lo menos así lo cuenta, pero el día en que ella pregunto de alguna fiesta y él le respondió, el día que por segunda vez se vieron, el día donde hablaron y tomaron vino, vino blanco acompañado de una noche sin luna y con pocos amigos, se reían de todo y ahora ya ni recuerda de qué, solo que ella estaba ahí, su sonrisa, su voz y esa personalidad que le impresiono, recuerdos que ahora quiere y no quiere olvidar. Pero aun así no hablaban, pues a ella nunca se le veía en internet, él fue olvidándola poco a poco, pero parece que no lo logro del todo, pues fue una noche, cuando la encontró en internet y con un miedo de niño se atrevió a escribirle un tímido “Hola” y ella le respondió, ella le hablo y hablo y él se sintió bien, fue esa noche donde por primera vez, escribiendo, se quedo dormida. Semanas después volvió a entrar a internet y empezaron a soñar juntos, y aun no estando en la misma habitación vieron películas juntos, siguiendo a la luna bailaron una canción y luego callaron, los días pasaban y se llevaban palabras dejando recuerdos, a él le gustaba que ella se quedara dormida hablando con él, pues imaginaba estar con ella y verla dormir, le escribía deseándole buenas noches y ella al día siguiente le respondía escribiendo buenos días. Todo parecía ir bien, pero ese día, el día donde él le manda un mensaje a su celular preguntándole si quiere salir a tomar algo juntos, la primera invitación real, solo él y ella con dos Cosmopolitan, cocktail que le gusta a ella, y aun no haya sido un no rotundo, siempre le pareció raro que un día después de la invitación ella se enfermara de gripe, tal vez solo fue una excusa, pues él recuerda el día que ella le conto que solo miente en situaciones necesarias y al preguntarle cuáles son esas situaciones, ella le responde que son mentiras piadosas, para salir del momento, ¿será tal vez que ese día hizo lo mismo? Una mentira piadosa, ¿será eso? ¿Será que todo fue una mentira y en realidad donde crece esa semilla es en la nada? Preguntas y más preguntas, aun así él no se rindió, curioso decir eso, pues él hasta hoy piensa que no siente nada por ella, pero aun así él la esperaba, le alegraba ver su nombre aparecer cada noche en ese viejo monitor que reposaba en un escritorio aun más viejo, seguían las risas, los chistes y los sueños, le parecía el paraíso y en ese preciso instante donde ya no podía volar más alto, el miedo se apodero de él, el miedo en forma de razón, las dudas, las conclusiones después de atar cabos, la tristeza de su larga experiencia le susurraba palabras con aroma a verdad. ¿En qué momento paso?.
No pude cuidar de él y en el instante menos pensado, el corazón se unió a la pasión para juntos invocar a la locura que después se hizo amor, será eso, ¿será que es mi culpa? Pues después de haberla invitado por segunda vez y ser rechazado por segunda vez, él aun la esperaba, hasta ese día donde se fue y dejo un “Hasta después” pasaron los días y con ellos las horas, pasaron muchas cosas, pero en realidad no paso nada, solo lo largo que es el tiempo cuando se espera de verdad y lo corto que se hace el recuerdo cuando se quiere sin pensar, y él aun está ahí, viendo ese viejo monitor, sentado frente a frente, esperándola como quien espera se abra una ventana para poder volar… y yo, yo no sé qué hacer, sé que es mi culpa, pues en un momento de locura, cuando me dijo que tenía hambre, le dije que buscara la alegría de alguien, para que su soledad sepa mejor.
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Te cuento,,,, mas difícil q entender a borges… Pero creo que comprendo algo de lo que escribes¿¿ que tipo de personificación hay ?? sólo el q entienda algo de tu vida podría interpretarlo…y talvez diría que nadie.. tú ella de ella ni el narrador protagonista, algo cuerdo, algo confuso, díficil de encontrar el verdadero tu en la historia, pero digamos q interesante. “Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos” borges.Ese eres tú
Un saludo